¿Que se entiende por «maternidad por subrogación»?

La maternidad por subrogación o por substitución, no es otra cosa que una mujer ceda su capacidad de gestar el hijo de otra persona que no puede hacerlo. Se trata de un hecho meramente fisiológico de ayuda otra mujer que no tiene esa capacidad, o a un hombre, por motivos obvios.

Al referirme a hecho fisiológico, en el entorno de la maternidad por subrogación, no quisiera destapar la caja de los truenos, ni que nadie se escandalice por el término. Las mujeres de los países donde esta práctica de reproducción asistida ( reconocida por la OMS) está permitida y legislada, acceden a gestar de forma libre y voluntaria los embriones de parejas o personas solteras que no pueden ser padres por si mismos. Eso no niega que las gestantes que realicen estos embarazos, no solamente gesten de forma fisiológica a los bebés que se desarrollan en sus úteros; como es normal los cuidan y les toman el afecto que toda mujer puede desarrollar hacia una vida que crece en su interior. Con todo, son mujeres que pasan por asesoramiento y apoyo psicológico para aprender a cuidar y querer a esos bebés sin el apego que puede despertar un hijo biológicamente propio.

Y eso porque?

Contrariamente a lo que muchas leyendas anti maternidad por subrogación se han encargado de difundir erróneamente, las mujeres que ceden su capacidad de gestación, aquellas que ven en la maternidad por subrogación una vía para que otras puedan tener hijos gracias a su ayuda y colaboración, no gestan embriones con carga genética propia.

Los embriones que gestan estas mujeres son generados a través de un proceso invitro mediante el óvulo de la madre intencional o de una donante de óvulos ( cuando la madre intencional no puede aportar los suyos propios) y el esperma del padre intencional. NUNCA la gestante aportará sus óvulos para generar el embrión que posteriormente gestará en su vientre.

Dado que las gestantes son elegidas por las clínicas por las que se someten al proceso de de gestación subrogada, son mujeres sanas que pasan por controles exhaustivos antes y durante todo el embarazo. Se someten a pruebas médicas que garanticen que su estado de salud es óptimo tanto para ellas como para ayudar al desarrollo del embrión. Durante el embarazo siguen las directrices médicas de control y profilaxis. Son asistidas durante el parto en el hospital que se les asigna y cuando alumbran, permanecen ingresadas hasta su recuperación.

Todas las donantes y gestantes tienen hijos propios

Un factor que se desconoce de las donantes y de las gestantes que colaboran en la maternidad por subrogación, es que son siempre mujeres que ya tienen como mínimo un hijo propio. Este hecho contribuye a que el afecto que puedan desatollar, en el caso de las gestantes, hacia el feto que están gestando, no desemboque en un apego que posteriormente las pudiera perjudicar tras el parto y la renuncia al bebé. El hecho de saber que ese embrión no se ha formado de uno de sus óvulos, ayuda a no sentir el bebé como algo propio, sino como el fruto de una colaboración hacia otras personas que no han tenido su misma suerte .

Desechar tópicos y remordimientos

Es importante cuando se entra en un proceso de maternidad por subrogación, que los padres intencionales, sean parejas heterosexuales, sean parejas masculinas, u hombres o mujeres solteras, que desechen todo sentimiento de culpabilidad, todo remordimiento, o toda sensación de que con su búsqueda de un hijo propio están alterando el «orden natural» de las cosas.

En primer lugar:

  • Estas mujeres, gestantes, se prestan de forma voluntaria a un proceso de maternidad por subrogación.
  • Están controladas y cuidadas medicamente.
  • Cobran, naturalmente, por un proceso que en ocasiones las puede apartar de sus propios trabajos. Ellas cuidan de nuestro hijo mientras crece en su vientre. Cobran como cualquier persona a quien les dejásemos nuestro hijo nacido al cargo.
  • Las gestantes tienen claro al iniciar un proceso de gestación subrogada, que el bebé que gestarán no es su hijo. Su cometido es cuidarlo, ayudarlo a crecer, y cuidarse ellas; saben que habrán de renunciar a él tras el parto. En su casa les esperan sus propias familias.
  • Estas mujeres ayudan con su colaboración a que tras personas podamos tener hijos ante nuestra imposibilidad fisiológica de tenerlos.
  • Hay familias que quedan tan agradecidas y satisfechas que incluso acuerdan poder tener otro hijo con la colaboración de la misma gestante.
  • Si la gestante lo desea y los padres también, se pueden llegar a establecer vínculos de relación ( fotos, @, visitas…) posteriormente. Si alguna de las partes no lo desea así no hay ninguna obligación.
  • El cometido de la gestante termina el mismo día de alumbrar a nuestro hijo.
  • y sobre todo, sobre todo, hemos de tener claro que desde el momento en que nos entregan a nuestro hijo o hija, la madre ( en mi caso que soy mujer) o el padre, SOMOS NOSOTROS. Aquellos que lo cuidaremos el resto de sus vidas. Quienes los alimentaremos y acunaremos; quienes lo consolaremos, quienes jugaremos con él, quienes lo cuidaremos cuando esté enfermo y o atenderemos en tooooodo lo que necesite.

MATERNIDAD POR SUBROGACION….por substitución….Tengo muy muy claro que mi hijo es fruto del esfuerzo de tres mujeres: la que ayudó con su óvulo a darle el primer soplo vida; la que lo hizo crecer de la nada, lo cuidó durante nueve meses y lo alumbró; y yo que le querré y le cuidaré el resto de mi vida.

Yo estaré eternamente agradecida a ellas por su ayuda y valentía y al momento en que cayó en mis manos un artículo parecido a este donde explicaba que era esta maravillosa aventura de la maternidad por subrogación.