Maternidad subrogada Ucrania opiniones: un caso real que puede ayudar a decidirte

Seguramente si has llegado hasta aquí es porqué en el buscador de tu ordenador has escrito: Maternidad Subrogada Ucrania, opiniones. Y a ver que sale…y salgo yo, una madre de 54 años, con un hijo de 3, un marido de 58 y con todo el agradecimiento del mundo a la suerte que tuvimos de llegar a conocer este proceso de reproducción asistida que nos permitió, contra todo pronóstico, poder ser padres.

Nuestro camino empezó a mis treinta y ocho años. Quise dar prioridad a mi carrera profesional, y dejé para un futuro que no llegaba nunca, ser madre. Cuando me decidí por fin, surgieron los problemas y las prisas y los fracasos y las decepciones y los tratamientos y..y…y llegué a los 50 años y me dieron la terrible noticia, «se había terminado mi tiempo, ya no podría tener hijos». Me descubrieron una enfermedad autoinmune y no me quedaba tiempo para tratarmela e intentar quedar embarazada y aguantar el embarazo. Se acabó.

Las adopciones internacionales también eran difíciles por nuestra edad, por el dilatado proceso de espera, por las trabas de muchos países. Y buscando por Internet, como seguramente tu, navegando entre países donde se pudiera adoptar en la edad madura, me apareció esta historia raríiiiisima de la maternidad subrogada en Ucrania opiniones, y allí que entré a leer.

Lanzarnos a lo desconocido

Maternidad subrogada Ucrania opiniones: Me pareció todo tan lejano, tan complicado, tan peligroso…que ni se lo conté a mi marido. Menudo lío irse al extrangero para tener un hijo con una desconocida…uff. Pero pasaron las semanas y yo seguía dándole vueltas al tema: no nos quedaban más opciones. Hasta que al final le comenté a mi marido esta técnica que empleaban «básicamente los famosos»…y él muy ilusionado de poder ver un rayo de luz , no dudó en investigar. » ¿Pero que famosos ni famosos ?», me dijo; cuando nos informamos, descubrimos que cientos de parejas españolas tienen a sus hijos en diferentes países a través de la maternidad subrogada. Más de mil bebés llegan cada año a España en brazos de sus padres habiendo nacido con una gestación subrogada!! así que nos liamos sí, la manta a la cabeza.

Ponernos en buenas manos

Nos informamos a través de personas especializadas, consultamos a unos abogados referentes en el tema, y nos llevaron de la mano en todo el proceso. Decidimos Ucrania porqué era un país serio y muy competente tecnológicamente, con grandes garantías de éxito y con unos precios asequibles a nuestras posibilidades.

Nos pusimos en contacto con una de las clínicas que realizaban el proceso. El mismo por el que yo había pasado aquí en las diversas «in-vitro» que me realicé, pero con la diferencia de que sería otra mujer quien gestaría a nuestro futuro hijo. Nos explicaron muy bien todo el proceso. Nos despejaron todas nuestras dudas: emplearían una donante de óvulos (al ser yo ya mayor, mejor no hacer servir los míos) y con la carga genética de mi marido, generarían los blastocitos (futuros embriones) que implantarían en el útero de una gestante elegida por la misma clínica. Si todo iba bien al primer intento, en un año aproximadamente tendríamos a nuestro hijo. y así fué.

Burcar la profesionalidad

Viajamos en dos ocasiones a Ucrania. La primera para firmar contratos con la clínica y aportar la documentación que nos solicitaron, así como informes médicos, y la segunda cuando nació nuestro hijo. Nada más. Durante todo el embarazo , de forma puntual cada mes me enviaban debidamente traducidos los informes médicos de nuestra gestante, Dária, una chica de veintitrés años, sana, madre de una hija propia y casada.

Puntualmente recivíamos cada mes via correo electrónico las ecografías y vídeos de como se movía nuestro bebé y fue así hasta el día del parto. Para esas fechas nos trasladamos a Kiev y cuando le dieron el alta a Dária, tras una cesárea, también le dieron el alta a nuestro hijo Ramón, al que visitábamos diariamente desde que nació hasta el día de su salida. A partir de ahí iniciamos nuestra estancia durante un mes tramitando los papeles para regresar legalmente con nuestro hijo a España.

Fue un mes maravilloso. Nos pilló en verano a principios de junio y en Ucrania ya hacia buenas temperaturas. Hay que reconocer que en invierno es un país frío, pero todo se soporta en un caso así. Nos lo tomamos como unas vacaciones forzosas, lejos de nuestra familia y amigos, pero sin otra cosa que hacer que cuidar de nuestro pequeño. Aprendiendo cada día a como darle el biberón, cambiarle los pañales, bañarlo, quererlo..recuerdo aquellos días como algo extraordinario. Las clínicas ponen a disposición de los padres el servicio pediátrico que en nuestro caso se traducía en la visita de una pediatra dos veces por semana. Nos orientaba, nos ayudaba y revisaba a los bebés en sus primera evoluciones.

Mientras tanto por aquel entonces, en 2016, todavía el Consulado español tramitaba los papeles para sacar el pasaporte de los recien nacidos allí por esta técnica. En la actualidad no es así. Los niños de padres españoles que nacen en Ucrania, Georgia o Rusia, han de obtener la ciudadanía de estos países y así poder obtener el pasaporte de allí con el que regresar a España. Llegados aquí, los padres habrán de pasar por un juicio de filiación que dará la paternidad al padre intencional y posteriormente la madre, como hice yo en día, adoptar al pequeño. Son solo trámites burocráticos, pesados, más o menos largos, pero papeleo en definitiva. Solo eso.

Mucha documentación y todo legal

No nos desalentaron los papeles: los que hubimos de reunir para iniciar el proceso,( certificados médicos mío que acreditase mi incapacidad para gestar, de mi marido conforme estaba sano, certificados de matrimonio, partidas de nacimiento nuestras…) ni los que vinieron después.

Por suerte Ramón fue engendrado en un primer intento, todo el embarazo fue fantásticamente bien, para la gestante y para el pequeño. Parto bien, cesárea sin complicaciones, y un tiempo allí de espera para documentaciones: renuncia de la gestante, pruebas de ADN (ahora ya no se efectúa allí, sino en España), y días de largos paseos, compras de leche en polvo y pañales, un poco de turismo por la ciudad, descanso…y el regreso a España.

Aquí yo inicié el proceso de adopción de mi hijo, dado que España solo reconoce como madre a la que alumbra al bebé. La gestante realizó tres renuncias sobre mi hijo, y yo pude adoptarlo en pocos meses. Sin más problemas. Actualmente en el Registro Central de Madrid nuestro hijo lleva los apellidos de su padre, mi marido y el mio, su madre legalmente reconocida.

Una aventura maravillosa. Un sueño hecho realidad

Desde los treinta y ocho hasta los cincuenta fueron años muy duros. Este proceso que parece costoso y arriesgado, no es nada en comparación con lo que la mayoría de nosotros, hemos pasado para intentar tener hijos. Conseguir ser madre a través de una maternidad subrogada Ucrania opiniones ha sido una ventura maravillosa, una etapa de mi vida que nos ha abierto los ojos y poder descubrir la generosidad de muchas mujeres que están dispuestas a gestar el hijo de otras personas.

Desde el primer momento en que vi los ojitos de mi hijo mirando desde su cunita de metacrilato, en la sala de recién nacidos del Hospital Número Uno de kiev, tuve una certeza, ahora, miles de hombres y mujeres podían ya hacer realidad su sueño de ser padres.