Gestación Subrogada: un acto de libertad y generosidad

Es obvio que el tema sobre la “gestación subrogada” tiene aún mucho recorrido social y político dado que supone un profundo debate sobre la autonomía privada y el derecho a la libertad de decisión. Y sería lógico que esta discusión la protagonizaran fundamentalmente las mujeres, porque cuando hablamos de gestación subrogada hablamos de las funciones biológicas de concepción, gestación y parto de mujeres que prestan esas funciones, sea de forma totalmente “altruista”, con remuneración económica, o simplemente con actitud “generosa” y solidaria si bien justamente gratificada i/o compensada.

Pero hay un aspecto del que, o se pasa de puntillas, o en el otro extremo se topa con una militancia demagógica; por lo que creo que esinteresante razonar para entender y comprender mejor la gestación subrogada con criterio. ¿Cómo sienten y como viven las madres gestantes esta experiencia desde el punto de vista emocional?. Un aspecto que, pese a lo que se diga, siempre ha preocupado a los padres y madres que nos decidimos por un proceso de subrogación. Es verdad que dado que se trata de un acto libre, consentido y responsable, existe una firmeza y una disposición mental a la renuncia; pero nadie puede atreverse a afirmar que ello anule por completo cualquier vínculo o indicio de sentimiento, de sensibilidad y de afecto de las gestantes hacia los bebés.

Es imposible que un proceso de GS pueda exigir a la gestante que aliene su afectividad, que tome distancia emocional, que la obligue a reprimir cualquier vinculación que pudiera sentir por el niño que ha llevado dentro y a parido. NO, aunque es frecuente que su decisión le haya conllevado a reforzar su disposición a conformarse y canalizar sus sentimientos hacia otro muy humano como es la felicidad y la satisfacción de haber podido ayudar con su esfuerzo a personas que por desgracia no han tenido la suerte de tener esa deseada capacidad natural. Y prueba de todo ello está en las muchas madres gestantes (otras no) que por voluntad propia han querido crear y mantener una relación de ámbito privado con los padres de intención, siempre que ambas partes así lo hayan querido.

Por lo tanto se podría afirmar que nunca se han concebido estos embarazos de las mujeres gestantes con la frialdad de tratarse de un hecho simplemente físico y biológico, sino que la mayoría de padres y madres intencionales valoran los vínculos emocionales que esta experiencia pudiera suponer, y por ello en la gran mayoría de los casos, se ha hecho manifiesto un agradecimiento profundo que ha podido incluso llegar a establecer (aunque no siempre) una relación casi de parentesco dentro de la nueva unidad familiar.

Recordemos que la gestación subrogada es una Técnica de Reproducción Asistida en la que una mujer cede o presta (en pleno ejercicio de su libertad y con pleno consentimiento) la capacidad gestacional de su útero, para que otra persona o personas puedan tener un hijo; es decir, puedan ser padres y madres. Evidentemente, en los países en que está reconocido y legalizado, se acuerda libremente un contrato entre madre biológica (gestante) y padres genéticos o futuros padres, donde se otorga la filiación del recién nacido a estos últimos. En España los niños nacidos por gestación subrogada en otros países son inscritos aquí como hijos de los padres de intención que, además, ya tienen derecho a las prestaciones propias de la maternidad/paternidad, de manera que el interés superior del menor queda siempre salvaguardado y protegido, aunque en España no se haya legalizado la GS en sí.

Lluïsa Muñoz

Periodista